Ritual de luna llena

La luna llena marca un punto de máximo: lo que se sembró semanas atrás ya tomó forma, para bien o para mal. Es un momento de balance —de mirar lo que crece y lo que ya no hace falta seguir cargando.

No hace falta creer en nada en particular para aprovecharlo: alcanza con tomarse una noche para hacer una pausa distinta a las demás.

UN MOMENTO DE BALANCE

La luna llena suele asociarse a la culminación: lo que está completo, lo que ya dio lo que tenía para dar. También es, por eso, un buen momento para soltar —ideas, hábitos, preocupaciones que ya cumplieron su ciclo.

Encender una vela esa noche es una forma de decir: hasta acá llegamos con esto. Lo veo, lo agradezco, y lo dejo ir.

EL RITUAL

Encendé la vela en un lugar tranquilo, idealmente con poca otra luz. Tomate unos minutos para repasar las últimas semanas: ¿qué lograste? ¿qué te pesó más de lo necesario? ¿qué te gustaría soltar antes de que empiece el próximo ciclo?

No hace falta resolver nada ahora. Alcanza con nombrarlo, en silencio o por escrito, mientras la llama está ahí.

AROMAS PARA LUNA LLENA

Las fragancias intensas, amaderadas o resinosas acompañan bien esta energía de plenitud: son aromas que llenan el espacio, sin pedir permiso.

DESPUÉS DEL RITUAL

Apagala con calma, dejá que la cera se asiente, y guardá esa sensación de cierre para los próximos días. La luna empieza a menguar —y con ella, lo que decidiste soltar.

CONOCÉ NUESTRAS VELAS

Ignite your ritual.

— IGNEA

Cada vela IGNEA está hecha a mano con cera de soja en Buenos Aires.
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